Después de un sábado por la mañana más que ajetreado, y la vuelta hoy a Zorzal para colgar una fotografía más y reponer las cartelas, he podido hacer unas fotos del restaurante Zorzal con mi obra expuesta.
En una pared, Ella y yo (70 x 100 cm), sumida en la oscuridad, pero allí estaba toda chula.

En otra pared, con algo más de luz, y ese algo es mínimo, cinco fotografías de la serie "El baño de Diana" (60 x 40 cm). El domingo se le cayó una cartela a un cliente en el plato. El muy idiota no se dio cuenta de que era una señal divina para que lo comprara. Él se lo pierde.

Y mientras hacía fotos de Sergio, el metre, y los dos camareros ..... ¿adivina quién ha entrado a comer? Sí, los Adams, y la mano se le ha subido a la cabeza a Sergio. Buen sitio para aterrizar, sin duda.

Para celebrar la ocasión, y como la vida son dos días, se me ha ocurrido la ruinosa idea de invitar a mis padres a comer el menú especial promocional del evento. Que me trajeron a este mundo, carajo, tenga usted un detalle !!!! Me he dicho, y con un par, les he invitado. Ahora tengo la resaca del dolor de costado, porque he tenido que dejar allí medio riñón en pago.
La comida, exquisita, el trato, excepcional. Sergio, con tablas y don de gentes, nos ha servido deshaciéndose en atenciones y hemos comido un plato adicional, postre adicional y café. Quien se pueda permitir el lujo, muy recomendable. No en vano es Bib Gourmand de la Guía Michelín.

Y como guinda, tengo expuestas las dos fotografías del gastrofestival en Zaranda (Guía Michelín y Guía Repsol).
Pues sí, muy contento y satisfecho.