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jueves, 5 de abril de 2012

Hoy, hace un año

Hace un año, tal día como hoy, me detectaron la leucemia y no se me olvida la cara de mi padre y mi hermano cuando entraron en el box de urgencias y tuve que decírselo.

Hoy cumplo un año nuevo de vida.

No, no, no, ...... no voy a pensarlo.


Me voy a celebrarlo por ahí, aunque el cielo no lo quiera.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El fuego purificador

Sirva ésta, si pudiera, para quemar todo lo malo que me ha pasado este año. Los malos ratos quiero que se quemen en mi memoria. Y aquella habitación blanca, llena de dolor, se tiña de todos los colores y sea capaz de revivir a todos su moradores.

Y aunque sigo renqueante y con la mirada algo turbia, a ver si soy capaz de quemar todos esos meses de sufrimiento.


Para aquellos que lean mi blog, les deseo todo lo mejor para el 2012. ¿Y salud? ¡Por toneladas!







Fotografía: embalse de Navacerrada (Madrid). Aunque parezca un "amaño" de Photoshop, ese cielo incendiado no es otra cosa que la contaminación lumínica ahuyentando la niebla. Y eso sí, un frío aterrador.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Con la punta de los dedos

El viernes me cobré una deuda que tenía pendiente con la leucemia, la traicionera muerte blanca. Abrí la última puerta que se interponía entre mi sueño y yo.

Ahora sólo es cuestión de tener paciencia (¿cuántas veces he escuchado la palabra paciencia en estos ocho meses?), sólo es cuestión de esperar unos días. Ya lo acaricio con la punta de los dedos.






Fotografía: Puerto de la Morcuera, Madrid.


viernes, 25 de noviembre de 2011

Finalista XIV Premio Bienal Unicaja de Fotografía

El día empezó mal, muy mal ..... hoy necesitaba abrir una puerta que me iba abrir un nuevo mundo. Pero me he dado de bruces con ella. No sé si fruto de los tratamientos de quimioterapia o simplemente que mi edad biológica, con esto de la leucemia, se ha apoderado de mi, pero el caso es que me encuentro últimamente falto de reflejos y algo lerdo para desenvolverme por este alocado mundo. Cuestión esta que se une a que mi batería se descarga muy rápido y tengo que dosificarme en mi actividad vital. Sea por lo que sea, desgraciadamente, el caso es que tengo que volver a esperar.

El resto de la mañana se ha pasado con problemas menores que, como en tantas y tantas cuestiones, se resolverán con tiempo y dinero.

Menos mal que algo bueno me ha traído por fin el día: el jurado del XIV Premio Bienal Unicaja de Fotografía me ha seleccionado como finalista del mismo, aunque no he sido premiado finalmente. Mi fotografía formará parte de la exposición que durante el año 2012 recorrerá distintas ciudades andaluzas y se incluirá en le catálogo que se editará con motivo de dicho evento. La fotografía, que ya apareció en este blog en su día, la tomé en una de los aislamientos que tuve que sufrir en el hospital durante mis tratamientos. ¡Vaya recuerdos!






















La titulé "Crisálida" y creo que todos los enfermos que han tenido la desgracia de padecer un cáncer y la suerte de poder contarlo la entenderán perfectamente.

A pesar de que el año agoniza ya en breve, no será ésta mi última novedad fotográfica. Ando preparando algo con la Fundación Josep Carreras de lo que en breve informaré en este blog.

jueves, 27 de octubre de 2011

Mi noche toledana

Firmada la tregua y apenas las sobras del citotóxico pérfido y sus esbirros antineoplásicos habían sido expulsados de mi organismo, empezaron a arribar, en jovial, divertido y bullicioso tropel, los anhelados leucocitos y sus micrófagos ávidos de diapédesis, vestidos con gran boato de estricto blanco y toque púrpura, y aviados con sus más valiosas enzimas, seguidos de sus servidores, hematíes, transaminasas y demás hematopoyética corte. Los cortejos que partían oxígenados “plus ultra” del corazón, con gran algarabía y festejo, absorbieron la curiosidad del resto de los órganos, que entreabrían sus puertas y ventanas a su paso dejándose ocupar por aquel torrente de maná, milagroso manjar.

¡Qué dulce y brevísimo espejismo éste!. El amenazante oprobio, la premeditada y alevosa ignominia acechaban en la sombra como hampones, ¡el bilioso volcán, incubado con ira y rabia, estaba, al cabo, próximo a desbordarse de nuevo!


Siete días duró la tregua. El atrabiliario y altivo hechicero de la bata blanca había enviado su carnívora guardia de jayanes, metotrexatos y mercaptopurinas, oculta en diminutas pastillas a uno de los órganos que servían de despensa al resto, el agraz estómago. Allí aguardaron silenciosos como chacales, carroñeros y gregarios, al fúnebre cortejo de invitados, abalanzándose sobre los desprevenidos caballeros sin pronunciar una sílaba, barriendo a los moribundos a una laberíntica cueva conocida como hígado, donde se hacinaban los cadáveres en revuelto acervo. ¡Nadie hubiera adivinado que, como prueba de los protervos sentimientos y de la incivilidad del bárbaro hechicero de la bata blanca, aparecerían más tarde emborronadas en tinta sobre el pergamino de un laboratorio de análisis, con ojos vidriosos y vista empañada por el velo de la muerte, las lívidas cabezas de cuatromil leucocitos!

Se repite, entre lágrimas y lamentos, mi “noche toledana”.




Fotografía: una playa de Asturias que por torpeza no recuerdo, o quizá sea efecto de la noche toledana y su maquiavélica conspiración contra mi maltrecha memoria.


martes, 27 de septiembre de 2011

Intoxicado

Me estoy intoxicando. Y digo "estoy" y no "están", porque al final el que se traga las pastillas soy yo. Hace unas semanas atisbé la posibilidad de que recuperaría mi actividad normal muy pronto. Me equivoqué. La ingesta masiva e interminable de pastillitas, antineoplásicos, citotóxicos o como diablos los quieran llamar me tiene contra las cuerdas porque el cansancio y las náuseas (asquito, según dice mi médico, palabrita que define mejor la sensación) no me abandonan. Otras reacciones adversas que tengo ya me parecen una nimiedad.

Estoy también empezando a cansarme de escuchar aquello de "ten paciencia", superada la cantinela del "que bien te veo". Y no digamos el eufemismo del "que fuerte te has puesto" (talla XL, por cierto).

Recuerdo una canción de cuando era pequeñito que decía "de la dusha a la cama y el yes very güel", de un tal Pepe da Rosa (un crimen, sí, un crimen). Y yo aquí, erre que erre, "de la cama al sillón y el nou plis, no puido".

Quién me ha visto y quién me ve: en lugar de estar pateando los Picos de Europa yo, el "sillonbolero" más cansado del mundo entero, planchando la oreja en el hotel. Tendré que tener paciencia que me veo muy bien y me estoy poniendo muy fuerte, ¡qué carajo!.




martes, 13 de septiembre de 2011

Humanos fluorescentes inmunes a la leucemia

Leo ayer en el periódico un artículo titulado " Crean gatos fluorescentes inmunes al sida". Como vivo en otro mundo busco la fecha y no, no es 28 de diciembre.

Creo en la comunidad científica, así que voy a pedirles que una vez probado en los felinos creen humanos fluorescentes inmunes a la leucemia. Y también humanos efervescentes inmunes al cáncer. Y humanos elastómeros que no se mueran de hambre aunque no coman.

Más difícil va a ser, por no decir que imposible, crear simples humanos de carne y hueso inmunes a la estupidez. Aunque todo es cuestión de ponerse.

Un frente asténico, borrasca de quimioterapia, me ha hecho una visita y como el anticiclón no quiere venir, me tiene "acogotado" contra el sofá. Pero claro, como tengo un aspecto fenomenal y estoy muy fuerte (eufemismo por gordo, con el que últimamente soy muy amablemente bombardeado) no tengo de qué quejarme. Pero como estoy enfermo, o ya no, no lo sé, me importa un pito y voy a quejarme: estoy harto de sentirme cansado, harto de la apatía, harto de la falta de ganas, harto de tomar decenas de pastillas a diario, harto de mi barrigón, harto de tirar de mi energía hasta agotarla, harto de leer en los informes "asténico sin otra sintomatología", harto de protestar ... ¡¡¡HARTO!!!



He realizado experimentos científicos para convertirme en inmune a la leucemia, pero he fracasado estrepitosamente. Con lo que no contaba era con sus efectos secundarios y ahora soy fluorescente, o efervescente, o un protestón de color verde. ¡Vaya usted a saber!



jueves, 18 de agosto de 2011

¿Qué me pasa doctor?

Cariacontecido vengo. Cabizbajo, umbrío, turbado.

Siento unas 900 punzadas opresivas en mi pecho cada hora (cuestión de haber sufrido un aspirado de médula esta mañana, supongo).

Compungido estoy. Atribulado, mohíno, acongojado.

"Doctor, doctor, tengo una fatiga tan enorme que hay días que no salgo de casa, peregrinando de la cama al sofá, y del sofá a la cama. Y todo empezó cuando dejé de tomar el medicamento B, que usted me pautó para contrarrestar los efectos del medicamento A. Y todo ello acompañado de dolores musculares"." Analíticamente no tiene explicación. Está todo correcto", me espeta el doctor.¡Joer con la corrección!, pienso yo para mis adentros, pero si casi todos los parámetros están por debajo de los mínimos. "Claro, que a veces al dejar de tomar el medicamento B dan bajones", añade el doctor. ¡Joer con los bajones!.

"Doctor, doctor, que los eccemas se han extendido por todo el cuerpo y no duermo por las noches de los picores". " A ver, pantalones fuera ... ummmm ... sí, una dermatitis, pero esto no es por culpa del medicamento A. Te mandaré a un dermatólogo".

(Al llegar a casa leo los prospectos de los medicamentos A y B: para mi indignación y desánimo "resúltase" que todo lo que me pasa está incluido entre los efectos adversos frecuentes que describen. Tanto durante el tratamiento como cuando se suprime la medicación. Así mismo se describen otro efectos que, casualmente, también sufro y que no voy a enumerar por falta de tiempo y ganas).

"Doctor, doctor y ahora ¿qué?". Pregunto arañándome los brazos y mordiéndome los labios, sencillamente aterrado. "Bueno, pues en los próximos 2 años seguirás el tratamiento del medicamento A acompañado del medicamento B durante 15 días cada 3 meses. Diariamente tomarás 2 pastillas del medicamento C, y una vez por semana 12 pastillas del medicamento D que ya veremos si no se convierte en un jeringazo semanal. Y cada 2 meses una biopsia, o sea, un aspirado de médula". Frunzo el ceño y retuerzo la boca. "Pues acostúmbrate a las biopsias, que son ya de por vida. Hay que controlar tu médula pues en un 10% de los casos la leucemia rebrota y hay que atajarla precozmente".

"Por cierto", añade el doctor, "léete bien los prospectos de los medicamentos C y D porque interactúan con un montón de otros medicamentos y su toxicidad también es considerable. Ni se te ocurra automedicarte ni con un Ibuprofeno. Cualquier futuro tratamiento, me lo debes consultar. Lo dicho, ni una maldita aspirina".

Y ahora digo yo: vaya futuro de mierda que me espera ....


Enciendo la televisión y escucho a un prelado en mitra y palio regañando, más que arengando, a sus jóvenes cohortes por el "rampante relativismo espiritual". Y los indignados, indignándose. Y nuestros políticos, escaqueándose. Y la Merkel muy preocupada. Y Obama en autobús.

Y ahora digo yo: vaya futuro de mierda que nos espera .....



Fotografía: un horizonte incendiado en un océano muy negro en un rincón de Cantabria de cuyo nombre no quiero acordarme.

viernes, 15 de julio de 2011

Adiós Idarrubicina, adiós

Adiós bolsas azules.
Adiós líquidos de colores.
Adiós vías periféricas y centrales.
Adiós bombas infusoras.
Adiós pesadilla, adiós.

Y que lo que queda por venir, ya vendrá.



Fotografía: unos felices críos perdidos en un recóndito y pequeño pueblo de Xishuangbanna (China). Me hubiera clonado y puesto con ellos, pero no puedo saltar ... todavía .... ja.

jueves, 14 de julio de 2011

Penúltimo asalto: muérete un poco más

Por fin. Último ciclo de quimioterapia intravenosa. Hoy y mañana, sendas infusiones. No hablo de tisanas, ni de te ni de manzanilla, me refiero a "chutes". Pero antes, esta mañana, revisión con el gran curandero para que dé su visto bueno al tratamiento:

"Hola, ¿qué tal te ha ido?", me recibe el gran curandero con una enorme sonrisa que intuyo es fruto de la contemplación de mi enorme papada y mi prominente barriga. "Pues ..... puffffff .....", no me deja decir nada más. "Venga, venga, que yo te veo muy bien". Ale, otro igual, que me ve bien. Estoy harto de la frasecita ..... "No, si bien estoy. Bien j.....". "Pues ¿qué te pasa? A ver ...", me pregunta el gran curandero con un fingido tono complaciente. "Me pica todo el cuerpo", e intento no empezar a rascarme como si fuera un chimpancé," y me han salido granitos por todas partes. Pero lo peor es que en salva sea la parte parece que me hayan pasado papel de lija ... casi al rojo vivo está". "Despelótate chaval .... ummm .... bueno, una dermatitis. Normal que te salga con el tratamiento. Y eso son hongos, también normal que te salgan". ¿Serán alucinógenos?

Y seguimos: "La analítica está muy bien", dice el curandero. Pero yo veo que en más de la mitad de los parámetros tengo asteriscos. "Si usted lo dice". "¿Cuánto pesas?". "Tropecientos ...", respondo yo enojado. "Ala, has engordado 6 kilos. Son los corticoides, pero tienes que comer menos o te vas a poner como una bola". "Bueno, para mi que bola ya soy. Pero si le juro a usted que como normal y que me quedo siempre con hambre. Me muero de hambre", le digo. "Pues muérete un poco más", me dice sonriendo.

"Me duele la cabeza, me duelen los huesos y la musculatura ...", termino ya de quejarme. "Bien, para eso lo mejor es ajo y agua", dice el gran curandero. "¿Ajo y agua?". "Sí, ajo(derse) y agua(ntarse)".

Sigue escribiendo el curandero en su ordenador mágico. Al rato me imprime una hoja con el tratamiento. Cuento el número de pastillas diarias que me tengo que tomar en los próximos 15 días: diecisiete (17). Y dos pomadas .... la cuenta de la farmacia se va a alegrar.

"Sería bueno que te fueras unos días de vacaciones y te olvidas de hospitales", termina diciéndome el curandero, yo creo que apiadado de la tortura psicológica a la que me acaba de someter. "Pero debes tener muchas precauciones: prohibido tomar el sol, bañarse en piscinas, sécate bien e inmediatamente si vas al mar (por los hongos, claro), el alcohol prohibido, comidas crudas prohibidas, cuidado con lo que comes fuera de casa y come poco y sanito, no te canses, no te arrimes a gente que tose, niños, animales .... y bla, bla, bla". "Ah, muy importante", termina diciendo el curandero," y te haces una analítica y me llamas por teléfono para ver cómo está".

Carajo, ¿a dónde puñetas me voy yo a ir así de "vacaciones"? ¿O me ha querido decir que me busque un hospital al lado de la playa?¿Pues no me veía tan bien?


Pero me quedo con ese lindo deseo: ¡muérete de hambre un poco más!



Fotografía: Liencres (Cantabria)

martes, 5 de julio de 2011

Tres meses: ya va haciendo tiempo

Tres meses ha, tres, que la vida decidió cambiar el color de mis paredes. Y como no me gustó el color, decidí repintarlas. Nunca hubiera pensado que los pasillos eran tan largos y que los techos estaban tan altos. Ni imaginé la cantidad de rincones a los que no se llega con la brocha y hay que pintarlos con los dedos, con las uñas, con sangre, ...

Tres meses ha, que son muchísimo tiempo o no son nada: lo que fui, lo que he sido y lo que soy. Lo que seré tras ese largo pasillo sin aún repintar.

Hoy me quedo con las personas que me encontré por los rincones de mi nueva casa, las que me tendieron sus manos y me ayudaron a pintar. Con su nombre pintado con el corazón escribo en mis paredes.

Al resto los borro, bastante tienen ya con bañarse en su lodo, no vayan a dejar la huella de sus manos sucias en alguna pared y luego toque limpiarlo.

Gracias a todos los que pintasteis y a los infatigables que seguís pintando sin pedir nada a cambio.




Fotografía: ría de San Vicente de la Barquera (Cantabria)


miércoles, 15 de junio de 2011

Este planeta está enfermo

"Hola Julio, aquí vengo con mis padres a invitarles a comer por mi cumpleaños ....", digo con mi calva reluciente al entrar al restaurante.

"Hombre, ¿cómo estás?". "Pues del hospital a casa, de casa al hospital. Unos días mejor, otros peor. La quimioterapia esta que ...". Julio, el dueño, me interrumpe y saca de debajo de la mesa una analítica y un informe médico: "Mira, tengo varias manchas en el pulmón. Pequeñitas, de milímetros, y van a ver de qué son. Yo no me preocupo por estas mariconadas .." (Y una leche, pienso yo ...). "Ya te contaré en que acaban estas manchas, pero vamos que tu leucemia bien, ¿no? Sólo hay que verte ...", termina diciendo el tal Julio.

Santiago, el otro dueño del restaurante, de complexión atlética, alto y hermoso, engominado hacia atrás me pregunta por mi salud. "Bueno, pues curándome la leucemia, pero esto es largo y uno se siente enfermo y cansado y ...". Otro que me interrumpe: "¿Enfermo? Si yo te contara como estoy, el estrés del restaurante, el ....", y dejo de escuchar, desconecto y me siento a la mesa.

.........................

"Hola Emi, ponme un zumo, un café y una tostada que vengo de hacerme una analítica". Saco mi pastillero y me sumerjo en él a rescatar las 8 pastillas que tengo que desayunar. Emi vuelve con mi desayuno: "Guapetón, que bien te veo". "Sí, ya me ves, empastillándome ...". "Eso no es na", suena con deje extremeño, "yo me tomo 13 pastillas al día desde que tengo 8 años de edad, soy epiléptica, depresiva, y .....". Me concentro en la tostada y vuelvo a desconectar.

......................


"Me he enterado de lo de tu leucemia", me dice el vecino. "Sí, ya ves .... una putada", digo. "¿Putada? Para putada la de un compañero mío del trabajo, que le diagnosticaron una leucemia promielocítica ..". "Anda como la mía", digo yo. Pero no me deja seguir: " ... se la diagnosticaron tal que un sábado y el domingo la palmó". Decido despedirme porque me están esperando mis padres .....

...................

"¿Qué tal vas tío?". "Macho, llevo ya más de dos meses con la maldita leucemia, a mitad del tratamiento fuerte y esto de estar todo el día hospital arriba, hospital abajo, quimioterapia, náuseas, mareos, fiebre, altas, bajas, pruebas,...., está uno harto". "Joer, pues yo te veo bien tío, no parece que tengas nada ... bueno, lo de la calva, está de moda ....". Ya estamos otra vez, pienso yo, que la procesión va por dentro ....... "Tu fíjate que ojeras tengo yo", me dice, " sólo duermo un par de horas al día, y no seguidas. La loquera después de 8 años de tratamiento todavía no ha encontrado nada que me haga dormir".

............

Un conocido del barrio me da hoy los buenos días. "¿Y ese cambio de look? A la moda, ¿no?, la cabeza rapada". "Pues no, es que hace dos meses .....", hago un parón y me lo pienso", ... me salieron piojos y tuve que raparme el pelo. Ahora tengo un eccema y estoy dándome cremas a ver si se me quita". "Ah, vaya .... y oye, hace mucho que no te veo, ¿dónde te has metido?". "Pues es que ....", estoy unos segundos en silencio pensando qué decir," ... he tenido una gripe tardía, y unos cuantos viajes, por eso no me has visto". "Bueno, me voy al hospital que le van a hacer un by-pass a mi padre".

............


El caso es que me acaban de llamar del hospital, tengo que hacer la maleta y presentarme allí ya mismo. Me espera el quirófano para ponerme una vía central y la primera bolsa de termitas. No contaba con ingresar hoy, ya que no me habían avisado aún. Pero mi vida ahora es así, no hay planes, ni días, ni mañanas ... sólo hospitales. El estómago se me ha encogido, pero allá que voy a por el tercer ciclo de quimioterapia sabiendo lo que me espera los próximos días ....



Pero vamos, yo no estoy enfermo, sólo hay que verme. El que está enfermo es este planeta. O más bien, sus habitantes.






martes, 7 de junio de 2011

El largo camino

"Anda despacio o te perderás la belleza del camino" (pensamiento zen). Pero hay caminos, como el que me ha tocado, que no se eligen y que si se pudiera, deberían andarse a grandes zancadas y no mirar a los lados, jamás, no sea que el precipicio te engulla.

Las bolsas de termitas, de las que dicen los sabios de la bata blanca que cada vez contienen menos depredadores/sanadores, a mi se me antojan más voraces y destructivas a medida que mi cuerpo se va debilitando. Hasta tal punto que me tienen agotado. Me agarro a cuanta motivación, y doy gracias de poder tener tantas y tan fuertes, llama a mi puerta. Pero no puede sacarse uno de la cabeza los dos meses de padecimiento, y mucho menos, lo que queda por delante.

Sí, es un largo camino en el que no se puede alargar la zancada, ni se debe uno parar a mirar el paisaje que lo rodea. Sólo cabe apretar los dientes, agachar la cabeza y enderezar el paso.

Y como decía mi abuelo, que no te pongan en la espalda todo el peso que puedes llevar.



domingo, 29 de mayo de 2011

Púgiles fajadores

Me ha tocado en este combate un descarnado contrincante, un fajador nato, que en términos boxísticos se dice del que golpea insistentemente al contrario. Claro, que este tipo no sabe que enfrente hay otro fajador, que también, y en términos boxísticos, se refiere al que tiene gran capacidad de aguante.

Llevo cinco días ya ingresado en el hospital por culpa inicialmente de la fiebre que me apareció, traicionera ella, nocturna y alevosa, el miércoles pasado. Aquí, de nuevo retenido y aislado entre cuatro paredes blancas, se ha complicado el cuadro con dolores continuos de cabeza, naúseas los primeros días y mareos que hasta un par de desmayos me han costado (sin entrar en la cómica, ahora, descripción del primer desmayo que tuve, bote de 2l de orina en mano y mi hermano agarrándome para que no diera con mis huesos en tierra; que la imaginación desvele el destino del contenido del bote ...). Y la maldita fiebre que hasta hoy no ha querido bajar.

He llegado a desesperar, malhumorarme y perder la paciencia que, una vez leí, es la virtud que antes se acaba cuanto más se la necesita.

Recurro a Cioran, que últimamente me inspira con su ácido sentido del humor, para referirme a las últimas noches que he pasado aquí, entre fiebres, sudores y dolores de cabeza:

"Tácito le hace decir a Otón, decidido a darse muerte pero persuadido por sus soldados para que retrase su acción: Está bien, añadamos una noche más a nuestra vida.

... Espero, por su bien, que aquella noche no se pareciera a la que yo acabo de pasar."




lunes, 16 de mayo de 2011

Estamos en paz

La muerte blanca se aleja de mí.
La muerte blanca se aleja a dormir.
Se aparta, huye, se va lejos de aquí.

Me susurró al oído una noche,
lasciva y obscena, su funesta canción:
al alba te espero, mi amado,
al alba te aguardo, desnuda,
te besaré los labios
y danzaré para ti.
Pero no quise escucharla
y allí despechada quedó.


Desventura resuelta y vuelta al mar.
Respiro vida anclado en lo diario.
Estamos en paz,
y no viene a cuenta enumerar
propios dolores, penas y agravios.

La muerte blanca se aleja.
La muerte blanca volvió al mar.
Saltando entre las olas,
¡quién sabe a dónde irá!


Fotografía: por fin pude ver la primavera. Y fotografiarla.

domingo, 15 de mayo de 2011

De vuelta al hospital

Hoy domingo, sí, domingo y San Isidro, he vuelto a ingresar en el hospital para recibir el siguiente ciclo de quimioterapia. Eran las 10 de la mañana. Me habían guardado, por intervención de las enfermeras, una habitación en la que a partir de las 11 ya no da el sol en todo el día ... me han recibido como si volviera a mi propia casa. ¡Esta gente es increíble!

Casi ni había entrado en la habitación y ya estaba la enfermera aguja en mano sedienta de mis venas: es tal el pánico que tengo a las vías, escarmentado ya con tantas flebitis en el brazo izquierdo, que me ha empezado a temblar el brazo "sano" como si fuera un niño. Y en la vida me ha dolido tanto un pinchazo ...

Me esperaba mi primera dosis. Una menos. Por delante, tres más. El miércoles, la última. El doctor (me parece increíble la dedicación de estos profesionales, domingo, fiesta de San Isidro, y no dejan de acudir al hospital a controlar y pautar el tratamiento de sus pacientes) que me saluda con una enorme sonrisa me anima: esta vez la dosis es menor y te irás a casa cuando terminemos, eso sí, en casa estarás muy flojo una temporadita y te tendrás que cuidar. Y si tienes fiebre, a urgencias ... ¿El fin de semana en casa?




Fotografía: indescriptible la sensación de volver a oler a tierra mojada, mientras pequeñas gotas de lluvia resabalan por mi rostro, y el aroma de los pinos flotando por cada rincón del bosque ... ¡Indescriptible!




jueves, 12 de mayo de 2011

Ímpetu y ritmo

Hoy, de vuelta al Hospital para hacerme un chequeo. Las analíticas han salido bien. La "puñalada en el pecho" para extraerme médula ósea, muy desagradable, pero los resultados me los darán el lunes. Los doctores tienen que ver mis revoltosos mielocitos en el microscopio. Todo apunta, gracias a Dios, a que la leucemia remite.

Me han adelantado el ingreso para el siguiente ciclo de quimioterapia intravenosa el próximo domingo por la mañana tempranito. Y me espera ya el mismo domingo por la mañana la primera dosis. Allí en hematología/oncología no hay ni lunes ni domingos, ni para esos fabulosos profesionales que salvan vidas. Así que me toca "resintonizarme" para el domingo y aprovechar a tope estos dos días: uno sabe cuando entra en el hospital, pero no cuando sale.

Con el brazo encorvado, tapado como los vampiros para protegerme del sol y con esta opresión en el pecho que me ha quedado después de la perrería que me han hecho hoy, a disfrutar lo que me queda y terminar de cargarme las pilas.

Y lo que me queda, sin la menor de las dudas y la mayor de las predisposiciones lo afronto con ÍMPETU Y RITMO.


"Cuando el agua torrencial mueve las piedras es por su "ímpetu". Cuando el golpe rápido del halcón rompe el cuerpo de su presa es por su "ritmo". De ahí que el experto en guerras plantea el ímpetu rápido y el ritmo corto. El ímpetu es como tensar al máximo el arco y el ritmo como disparar la flecha de repente."

El arte de la guerra, Sun Zi






Fotografía: el bosque de piedra de Kunming (China)

lunes, 9 de mayo de 2011

Fundación Josep Carreras

¡Cómo disfruto cada segundo que respiro en ésta, mi segunda vida!

Hoy me he dado, por fin, la enorme satisfacción de poder donar a la Fundación Josep Carreras el último premio fotográfico que recibí en el concurso "El lobo y el Madroño" estando ya enfermo de leucemia y hospitalizado. Además me he hecho socio y he contactado con la Fundación contándoles algún proyecto que tengo a futuro, cuando me recupere, para organizar ..... no, es sólo un proyecto que ahora me ilusiona y no quiero adelantar, encaminado a recaudar fondos para esta Fundación, seria y comprometida como pocas. Para mi sorpresa me han contestado inmediatamente, con una amabilidad y cariño que se desbordaba en cada palabra, agradeciéndome el correo, mi ofrecimiento y prometiéndome que me apoyarán en mi proyecto. ¡Estoy contentísimo y muy feliz, ilusionadísimo en tener un humilde proyecto para poder aportar un pequeñito grano de arena para todos esos niños que no teniendo medios, luchan contra la leucemia!¡Pensarlo, me servirá para sobrellevar los amargos y dolorosos ratos que aún me quedan por pasar!


¡Cómo vivo cada segundo nuevo que respiro en ésta, mi segunda vida!

¡Hasta disfruto el feroz dolor que una insaciable flebitis, cebada con mis venas, me tiene el brazo izquierdo quebrado como una rama podrida¡¡Me hace sentir vivo!


Fotografía: la última que tomé del embalse de Santillana en marzo, un mes antes de la leucemia. Estaba lleno hasta los imbornales, y ahora con todo lo que ha llovido ... debe ser un espectáculo en el que se mire la primavera.


sábado, 7 de mayo de 2011

Gracias

No he tenido ocasión, aunque no haya pasado día en el que no lo haya agradecido en mi interior, de dar las gracias a la ingente muestra de apoyo y ánimo que he recibido en este nefasto último mes de mi vida.

Me he visto sorprendido con la cantidad de personas que, de corazón, se han preocupado por mi con sus llamadas, mensajes, "intento de visitas", regalos, cariño, ... aunque no haya podido atender a nadie, por razones obvias.

Sorprendido. Agradado. Colmado. Feliz.

Por eso quiero agradecer a todos y cada uno vuestra energía que me ha llegado en los momentos más difíciles de mi vida. Familia, amigos, compañeros: GRACIAS.



Y sí, gracias también, y especialmente, a la cultura oriental que tanto respeto y a la que siempre he seguido y de la que he intentado aprender muchas cosas. La medicina que me está curando la leucemia proviene de la medicina tradicional china; ellos curaban mi tipo de leucemia con concentrados de plantas que contenían una gran cantidad de ácido trans retinoico. Esto fue investigado por hematólogos franceses no hace más de 10 años y vieron la tremenda eficacia que tenía esta "quimioterapia oral tradicional china" en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer y leucemia. El tratamiento se implantó en el año 2005 a nivel mundial con resultados más que sorprendentes, a pesar de que sus efectos secundarios pueden ser mortales. Yo, doy buena fe de ello. A pesar de que lleva 6 años probado, aún hoy en día se considera un tratamiento experimental. Y así debe el paciente aceptarlo y consentir por escrito.


Si alguien quiere conocer China, por favor, que evite las grandes urbes "globalizadas" y presas del destructor e imparable virus del neocapitalismo que fagocita culturas milenarias como la china y las aniquila, no dejando nada más que lo peor de cada una. Váyanse a conocer las hermosísimas zonas rurales, sus montañas, sus templos; conozcan las minorías étnicas que aún conservan, a duras penas, eso sí, su propia identidad. Visiten sus pueblos, sus mercados de frutas y hortalizas, sus plantaciones de té, de maíz. Véanlos reír, saludar y recibirte en sus casas. Y nunca, nunca, visitar los lugares atestados de los "tour" de turismo interior chino (sí, el turismo interior chino es uno de los negocios en alza allí). Uno se lleva un gran chasco.




Fotografía: pueblo Shigu, en la primera curva del río Yangtzé, lugar estratégico de paso de los ejércitos imperiales hacia el Tíbet. Allí, en la tierra de las eternas nieves, los esperaban, nunca dispuestos a rendirse, los irreductibles habitantes de las tierras más altas del planeta. Aquí, los campesinos, pacíficos y alejados de la corte Han, ayudaban el ejército a cruzar el Yangtzé, ¿qué otra cosa podían hacer?


jueves, 5 de mayo de 2011

El final de treinta días

Esta noche duermo en mi cama y volveré a sentir, sobre mi piel, la luz de la luna detrás de mi ventana ......