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domingo, 6 de septiembre de 2009

Liérganes, el río Miera y Gerardo Diego

Bajando el portillo de La Lunada, jugando al escondite con el río Miera, una alfombra verde tapiza las montañas del valle, regalando al viajero uno de los espectáculos más bellos que puede ofrecer la Naturaleza.

Allí arriba, entre las peñas por las que se descuelga el río Miera, en una inscripción de un mirador desde el que se divisa todo el valle, se puede leer esta poesía escrita por Gerardo Diego:


Río Miera ¿quién te vio
más arriba de San Roque,
brincando de lastra en lastra
burlando alisas y robles?

De peñas te descolgaste
desgarrándote en girones,
sin torcerte los tobillos
en las quiebras de las hoces.

Altos cantares de nieblas
aprendiste de pastores
y según bajas riendo
vas robando corazones.

Mozo, te festeja Liérganes
con arco de puente noble
y tu pecho ya se ensancha
para reflejar honores.

Quién te vio allá, río Miera,
y te ve manso de roces,
delatándote en toneles
y cubas de sombra y bosque.

Antes de agrietar los labios
con la sal del puntal norte,
río Miera, quien te viera
y te ve, no te conoce.

En brazos de la marea,
una vez luz y otra noche,
dos veces al día mueres
de azul belleza salobre.


Gerardo Diego

Fotografía: río Miera a su paso por Liérganes (Cantabria, la bella tierruca)


martes, 1 de septiembre de 2009

Atardecer en Los Locos

De vuelta de Cantabria, con la retina herida de verde, el corazón encogido por el regalo de esos atardeceres de ensueño y alguna que otra fotografía en la tarjeta de memoria.

He estrenado mis nuevos filtros ND de Cokin. Son una gozada y abren un nueva perspectiva, con muchas posibilidades. Ahora puedo jugar mucho más con la variable tiempo, tan importante y mágica en esto de la fotografía.

Esta fotografía está tomada en la Playa de Los Locos de Suances, famosa por sus olas y sus atardecederes. 30 segundos de exposición con los tres filtros 152, 153 y 154.

Quiero agradecer a Poldo y Eugenio (Hotel Vivero II, en Suances) su hospitalidad que me hacen sentir como en casa. Y a Eugenio por esos "rinconucos" tan maravillosos que me ha soplado.

Cantabria, la tierruca, cómo no voy a estar enamorado de ti .......




jueves, 13 de agosto de 2009

El camino

Hoy podía haber sido un día más en mi vida, pero no. Hoy es el inicio de un nuevo camino misterioso, desconocido, del cual no conozco el final, pero sé que empieza aquí.

Tengo miedo, mucho miedo .....

Solo espero encontrarme en él alguna hada, náyade, duende o luciérnaga que me ilumine en la sombra .... y ojalá al final de este camino encuentre la luz y pueda sacar mi cámara y hacer una foto, LA FOTO.


lunes, 10 de agosto de 2009

Valmayor

Una larga exposición contaminada con las luces del monstruoso Madrid, pintando con luz las rocas que se asoman, las nubes jugando al escondite con la luna, una suave noche de verano ......



lunes, 3 de agosto de 2009

De vuelta

Yo empecé en la fotografía porque me encantaban los paisajes.

Ser un chico EFTI y hacer paisajes .... ummm, no les encajaba. Pero estos meses de descanso voy a volver a disfrutar con esto que tanto me apasiona.

Ayer, domingo, empecé de nuevo.


viernes, 31 de julio de 2009

Tramontana, leyendas del Galatzó: Comte Mal




















Allí arriba, desde sus cimas, se divisan bellas playas con aguas de color turquesa y profundos barrancos sumergidos en su umbría.

Allí, sólo se escucha el rumor del viento jugando entre las rocas y el latido del corazón acelerado.

Allí no hay chiringuitos, ni alemanes orondos con la piel ardiendo, ni hooligans alcoholizados vociferando, no hay excursiones capitaneadas por una mujer con paraguas rojo, ni se hace top-less porque el húmedo viento no invita.

Y tampoco llegan las alimañas asesinas descerebradas que no tienen mejor forma de pasar sus patéticas vidas que sembrando de muerte y terror la vida de los demás.

Allí arriba sólo habitan espíritus inquietos que atemorizan al montañero, espíritus que nacen de las leyendas que corren de boca en boca por las gentes del lugar. Son las leyendas de la Tramontana.

Como la popular leyenda del Comte Mal, en las tierras del Galatzó, montaña mágica donde las haya. Personaje condenado por su crueldad a cabalgar eternamente todas las noches del año sobre un caballo negro envuelto en llamas y aullando desde los infiernos.

El Comte Mal sembró el terror entre los habitantes de Galatzó y cuentan que tan duro tenía el corazón que era de piedra. Y allí arriba cuando le fue arrebatado el corazón por el mismísimo demonio como pago por sus servicios, viendo el maligno que lo que le sacaba del pecho era una simple roca y no un corazón, lo arrojó montaña abajo con gran furia, provocando que en la Tramontana se labraran enormes y oscuros barrancos. El demonio, encolerizado, lo maldijo y condenó a habitar encadenado en el mismo lugar donde estaban las literas donde dormían los esclavos que él mismo tenía atados con cadenas.

Así, cuentan los lugareños que de noche se escuchan las cadenas con que le demonio tiene atado al malvado noble.

Y yo, allí arriba, oyéndole aullar y rodeado de esas tétricas nubes de las que en cualquier momento puede salir el Comte Mal montado en su infernal rocín …….

domingo, 26 de julio de 2009

Sara Matarranz: una voz en busca de un sueño

Últimamente, fruto de la casualidad o más bien de que me hallo en su camino, estoy teniendo la oportunidad de conocer una serie de personas que luchan por un sueño. Son personas que irradian una tremenda energía, entusiasmo y ponen el alma en lo que hacen.

Ellas me están enseñando que el cambio, aunque aterra, es necesario y la única manera de alcanzar los sueños.
Y con todas sus fuerzas buscan el camino hacia “El Dorado”. La suerte de poder conocerlos y saber de sus historias me llena de valor para tomar su camino.

Son los “atrapasueños”.





























Ella es Sara Matarranz, joven y prometedora soprano. Que digo, de prometedora nada, ya es una realidad. Prueba de ello es que no para de viajar por toda España y el Mundo dando recitales.


Suerte Sara, que los vientos del cambio soplen a tu favor y atrapes con tu voz el bello sueño que persigues.



miércoles, 8 de julio de 2009

Ella y yo




















Vengo hoy a decirte, como a mí mismo,
en esta noche en que mi historia acaba
crepúsculo de ingenios mortecinos
que no me esperes, que te vayas.

Si hasta aquí he vivido sin ti
por más prisa que traigas
no te entretengas por mi
que seguiré mi camino con calma.

Lisonjera me apuntas sin preguntarme la causa,
si no te mandé llamar ¿por qué ante mi te paras?

Que no quiero verte, ni a la cara mirarte,
que no quiero oler tu olor, y tampoco escucharte,
que si de ti me hablaron, si ya en otro sitio te vi
ya me olvidé de tu rostro, maldita dama.

Gélido aliento, noche oscura
negro cendal, pálida luna,
ni siquiera traes tras de ti
tu macabra locura.

Ella y yo, en soledad traidora,
no te mandé llamar,
ni te nombré otrora.
Quiero seguir viviendo
pero aquí se acaba mi historia.

jueves, 25 de junio de 2009

“Ella y tú”, ganador del XXII Concurso de fotografía de EFTI 2009

Mi serie fotográfica “Ella y tú”, y yo, hemos ganado el concurso. Casi no me lo puedo creer. Pero es verdad y lo puedo tocar. El premio es el máster de fotografía de EFTI. Un año entero aprendiendo con algunos de los mejores fotógrafos españoles (Cristina García Rodero , Chema Madoz , Ouka Leele , Ramón Massats, Miguel Oriola, Fernando Marcos, Valentín Sama, ….).
Es un sueño, estoy en una nube.

Y estando en esta nube sólo puedo mirar a mi lado y ver a la persona más maravillosa que jamás he conocido. Ella me ha empujado, animado, ayudado, levantado, ha creído en mi y es mi razón de seguir con este proyecto. A pesar de todos los obstáculos, abismos y tempestades siempre ha estado y está ahí. Gracias Cris, gracias. No lo habría conseguido sin ti.

Esta serie fotográfica está compuesta a partir de fotos que tomé en el anfiteatro romano de Mérida, y fotografías de la modelo Cristina Alcalá, a la que quiero agradecer su trabajo, genial.

Y de la serie, podría escribir páginas sobre ella o no escribir ninguna. Habla de muchas cosas, o para los que no quieren mirar, como la bailarina, de ninguna. Quizá hable de la muerte que nos rodea y no queremos ver. O de otras tantas cosas que nos atemorizan y no queremos mirar. O quizá sea la bailarina la propia muerte, quién sabe. En cualquier caso es un cuento mágico, lleno de miedos y monstruos, como todos los cuentos, en el que la bailarina vive su sueño ajena, ridícula. Y ¿por qué no dar un toque de humor a este mundo que se empeña en regodearse en el dolor y el sufrimiento?


Vivamos con una sonrisa en los labios, y hasta cuando encaremos la muerte, hagámoslo con una enorme sonrisa.













































































































































Quiero agradecer a los que de una manera u otra me han ayudado, apoyado y han creído en mi: Verónica Fieiras (mi tutora), José Miguel (por su culpa me compré una cámara réflex, maldita sea), Miguel Tejero (por su culpa me apunté a EFTI, maldita sea otra vez), mis compis de clase (José Luis, Beatriz, Iván, Inmaculada, por habérmelo hecho pasar tan bien), los compis del foro (ElRafa, Eluge, Taj, Jesusri, Plan55,……), Danzig666 alias “Patanegra” por su soporte informático y aguantar mis paranoias, Elena y Diego, y si me olvido de alguien que me perdone.




Y a ti Cris, por todo: contigo, para ti, por ti.


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martes, 9 de junio de 2009

El rincón de Micaela




























Vibró el teléfono en mi bolsillo. Un escalofrío me recorrió el cuerpo al sentirlo. Un presagio, no por menos esperado, me secó la boca.

Micaela, el último de mis abuelos, se había atusado su blanca cabellera. Con su eterno pañuelito se había secado los ojos llorosos, como siempre. Luego, tras arrugarlo como el que arruga una funesta carta, se lo había guardado en la manga de su rebeca, donde sus lágrimas envueltas en algodón volvían a su piel, a su interior, esperando volver a salir, como siempre. Sus ya atrofiados y lentos dedos habían cambiado de sitio la última arruga de la falda, con la parsimonia del que tiene todo el tiempo del mundo. El último gesto, un leve giro de la cabeza hacia la ventana, buscando la calidez del último rayo de sol en sus tersas y suaves mejillas infantiles, el único lugar de su cuerpo por el que nunca pasó el tiempo su destructora mano.

Ya estaba lista, y con el último suspiro, se subió al rocín de la muerte.

¡Qué vacío está ahora su rincón! ¿Quién lo ha vestido de tristeza?

Con el sillón ya frío, la luz entra tímida por la ventana y se muere de pena porque su viejita, allí, ya no está.

Ahora soy yo el que se seca las lágrimas recordando aquellas tardes de los tórridos veranos de mi adolescencia, refugiado en la penumbra del rincón de Micaela, hablando de la vida o de nada, escuchando el tic-tac del afónico reloj, bajo las oscuras fotos de sus difuntos dejando el tiempo pasar.

¡Qué solo está ahora tu rincón, madre mía! ¡Qué triste me dejas!

Me quedo soñando con el azul de tus ojos y tus mejillas de seda.

Adiós Micaela.