Todas las fotografías y textos son propiedad del autor. Todos los derechos reservados. Copyright © 2010 José Luis Esteban




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lunes, 7 de marzo de 2011

Acompáñame a estar solo

A veces se puede decir mucho con nada, o no decir nada contándolo todo. A veces el silencio es todo. A veces una vida no es nada.

Hoy me regalaron esta canción que a lo mejor no dice nada, o lo dice todo.


<< Acompáñame a estar solo
a purgarme los fantasmas
a meternos en la cama sin tocarnos

Acompáñame al misterio
de no hecernos compañía
a dormir sin pretender que pase nada

Acompáñame a estar solo
acompáñame al silencio
de charlar sin las palabras
a saber que estás ahí y yo a tu lado

Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto
tú en tu sitio yo en el mío
como un ángel de la guarda

Acompáñame
a decir sin las palabras
lo bendito que es tenerte y serte infiel solo con esta soledad

Acompáñame
a quererte sin decirlo
a tocarte sin rozar ni el reflejo de tu piel a contraluz
a pensar en mí para vivir por ti

Acómpáñame a estar solo
para calibrar mis miedos
para envenenar de a poco mis recuerdos
para quererme un poquito
y así quererte como quiero
para desintoxicarme del pasado


Y si se apagan las luces
Y si se enciende el infierno
Y si me siento perdido
Se que tú estarás conmigo
Con un beso de rescate

Acompáñame a estar solo >>


"Acompáñame a estar solo", Ricardo Arjona


Fotografía: La Nautique, Narbonne (Francia)

lunes, 28 de febrero de 2011

Madrugar, a veces, no es tan malo

Levantarse a las 5:15 de la mañana para coger un avión y luego conducir 3 horas en coche, seguido de una jornada maratoniana de trabajo, a veces, y sólo a veces, no es tan malo.



Fotografía: algún lugar de La Nautique en Narbona, después de atravesar viñedos y perderse por carreteras estrechas.


jueves, 24 de febrero de 2011

Accésit "25 Edición Caminos de hierro"

Acabo de llegar del acto de entrega de premios de la 25 Edición del concurso fotográfico "Caminos de hierro" en el Palacio de Fernán Núñez con un accésit debajo del brazo, y una enorme sonrisa de oreja a oreja. A uno le gusta oír elogios sobre sus fotografías, y los he recibido. Pero más aún le gusta a uno oír que sus fotografías han disputado hasta última hora el primer premio de la voz del propio jurado. Hasta tal punto que la apretada votación de 4 a 3 final me dejó fuera del primer premio, pero me ha regalado los oídos, ¿qué más se puede pedir?

En la exposición había fotografías buenísimas que se han quedado sin premio, así que aún valoro más este accésit. No todos los días recibe uno un premio en un lugar como este fantástico Palacio, con una organización exquisita del evento.

Y no todos los días el presidente de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, que formaba parte del jurado, tiene el detalle de comentar delante de ti tus fotografías, cosa que le he agradecido enormemente.

Recomiendo una visita a la web del concurso para ver las fotografías seleccionadas y premiadas 25 Edición Caminos de Hierro. Pero mejor aún, visitar la exposición en el propio Palacio de Fernán Núñez (C/ Santa Isabel, 44 de Madrid) de 24 de febrero al 17 de marzo, de lunes a sábado en horario de 11 a 20 horas y los domingos de 11 a 15 horas.

Al año que viene, sin duda, volveré a presentarme. Merece la pena participar con una organización tan fabulosa detrás del concurso.


Mis fotografías premiadas las subiré en la siguiente entrada.


lunes, 21 de febrero de 2011

El Photoshop

Acabo de leer el último artículo de mi colega Fernando Puche en la revista DSLR. Un artículo en tono de rabieta, como él confiesa. Se queja, amargamente, de que el público piensa que sus fotografías analógicas con exposiciones múltiples, exposiciones largas, son obra del maligno Photoshop, y por eso no las compran. Deberían hacer una liga de fotógrafos con el lema "Libre de Photoshop" (algo así como sin conservantes, ni colorantes) que colocarían al lado de sus fotografías, pero ¿las venderían entonces? Yo pienso que no. Cuando una fotografía gusta y tiene un nombre detrás, se compra, y no se piensa si está hecha con cámara analógica, si tiene mucho Photoshop o si te la has inventado por completo. Primero miran el nombre del autor y su "caché", aunque la foto sea un bodrio. Estamos en el año 2011: esos razonamientos ya no son válidos para el público entendido, aunque pueda serlo para el público en general.

Photoshop mediante o no, los fotógrafos son "creadores" de imágenes. Y lo que importa, al final, es el fin, no el medio. Salvo que hablemos de ciertas imágenes: fotoperiodismo, por ejemplo. Pero más allá de la técnica, el discurso y esas cosas, lo que miran los compradores es tu nombre, ¿eres alguien? ¿no? Pues no vendes. Así de simple, y así de complicado.

Pues a eso vamos, a hacernos nombre: el jueves por la noche sabré que premio he recibido en el concurso "Caminos de hierro", ¿gané?¿quedé segundo?¿o me tendré que conformar con un no menos importante accésit? El destino, cruel las más de las veces, sólo lo sabe.



Fotografía: un edificio iluminado por la noche en Kunming, China (sin Photoshop, aclaro)

martes, 15 de febrero de 2011

Los malvados no paran de huir aunque nadie los persiga ...

... porque no saben que ningún hombre puede escapar de su propia sombra.



Una mañana de febrero envuelta en brumas. Son las 6:30 de la mañana. La ciudad despierta con un bostezo mortecino que se descuelga de las farolas. En las ventanas se asoman silenciosos los fantasmas. El aroma del café también bosteza, perezoso, rebotando su eco por la alcoba. Un ojo de cristal enorme, voraz, en vigilia, acecha por detrás de las cortinas. Click ... silencio. Un borboteo agónico exhala su último aliento embozado en cafeína. Los fantasmas miran el reloj: es hora de partir. Más silencio. Clack. Y se impregna la retina de silicio con ese instante. No es el que hubo, ni es el que será. Es, simplemente, aquel instante.



martes, 8 de febrero de 2011

Olor a viaje

Desde ya, y después de dos aciagos años de sequía, empiezo a oler a viaje, remotos mundos, paisajes, carretera, aventura. Al destino, si no se tuercen los renglones, le cobraré una deuda pendiente con el pasado.

Ya se me encoge el alma viajera y además, con suerte, puede que viaje con cámara nueva. Pero aún queda tiempo, porque largo nos lo fían amigo Sancho.



Fotografía: vista de Shanghai desde la TV Tower.


lunes, 31 de enero de 2011

Y te empiezan a pasar cosas ...

Llegar al reconocimiento, en todas su escalas y versiones, en el mundo del arte o la creación se consigue o bien siendo un genio o porque alguien haga creerlo al resto de los mortales. Como yo no pertenezco al primer tipo, debería llegar a semejante estadio o por enchufe o por pesado. Como yo no tengo enchufe, sólo me queda una alternativa: ser un pesado.

Pero para desgracia mía, ay mísero de mi, no sé ser pesado ni aunque me lo proponga. Así que, vistos los planteamientos, debería desistir. Pero es ahí donde empieza la "cabezonería" aragonesa que llevan en herencia mis genes. Y entonces, simplemente por empeñarse en estar y ser, te empiezan a pasar cosas. ¿Hasta cuándo? La providencia dirá.

En el último mes del 2010 y en lo que va de año me han empezado a pasar cosas o, para ser más preciso, me siguen pasando: soy finalista, con opción a premio aún, de un prestigioso concurso nacional de fotografía; me han seleccionado para exponer en uno de los Centros de Arte públicos más importantes de Madrid, por no decir el que más; la semana pasada inauguré una exposición colectiva dentro del Madrid Gastrofestival 2011 y hoy me ha comunicado la Galería de Arte donde expongo que me ha vendido las dos fotografías expuestas. Y no es que me vaya a forrar, ni mucho menos, porque el beneficio por fotografía es irrisorio, pero a uno le hace ilusión vender una obra en una Galería de Arte a un comprador coleccionista que ve tu trabajo, le gusta y te lo compra. Y no sabes quién es, ni cómo se llama, ni dónde pondrá tus obras. Pero las ha sabido apreciar y te las compra.

En definitiva, te empiezan a pasar cosas, cosas buenas, y aunque no sepas cuándo ni cómo ni dónde se va a acabar la racha, abres velamen y a dejar que el viento te lleve.





Fotografía: pescadores en el embalse de la Tranquera (Zaragoza)


miércoles, 26 de enero de 2011

Felación: un cuadro mal pintado

Supongamos que hay un local donde se cuelgan en las paredes fotografías (¡Ah!, pero ¿las fotografías se pueden imprimir en papel?), cuadros (que son unos lienzos sobre los que se arroja óleo en distintas tonalidades y proporciones) y hay pedestales con esculturas (o cosas construidas con otras cosas).

Y en ese local, un buen día, entra una señora a ver que hay colgado en las paredes. Y esa buena señora se fija en un cuadro. Pero no es un cuadro cualquiera. No. Porque está mal pintado y tiene un error.

Así que esta buena señora se dirige al dueño del local y se lo dice, así, sin más: "Oiga, que este cuadro tiene un error. Lo han pintado mal".

"Y ¿cómo es eso?", responde sorprendido el dueño del local. Que, atónito, espera ansioso conocer el error.

"Pues está claro", y exhala aire la señora, para enfatizar que aquel error es algo muy grave. "No puede estar un hombre sentado en una mesa de frente, y que se le vea por debajo de la mesa el culo y las plantas de los pies". Y sonríe la señora, con una sonrisa dulce y sabiéndose observadora y suspicaz.

Al ahora ya enrojecido dueño del local le recorre una especie de náusea, mezcla del asombro y la imperiosa necesidad de irse corriendo al servicio a soltar una de las mayores carcajadas que jamás haya soltado. Respira. Suspira. Se cruza de brazos. Se acaricia la barbilla. Se rasca la calva. Domina la situación.

"Verá usted señora", dice el congestionado caballero dueño del local, "no es un hombre sólo sentado en una mesa. Hay dos hombres".

La señora mira. Remira. Busca. Pero no encuentra. "No, no hay dos hombres. Yo solo veo una cabeza, un culo y las plantas de dos pies. Sólo hay un hombre. Y es imposible que a un hombre sentado se le vea el culo y las plantas de los pies", se toma su tiempo y mira, remira y vuelve a mirar. "El cuadro, caballero, está mal pintado".

El dueño del local, a punto de echarse a llorar, no del disgusto de tener colgado de una de sus paredes un cuadro mal pintado, sino por la risa contenida, decide cambiar de táctica. Hay que ser explícito.

"No, señora. Esto que usted ve es una felación".

La señora mira. Remira. Y vuelve a mirar. "Ah, ya, ya lo veo. Es que esto del arte moderno sigo sin entenderlo". "¿Felación?", dice entre dientes la señora mientras sale del local donde se cuelgan fotografías y cuadros de las paredes, y se colocan esculturas en pedestales. "Felación", le sigue dando vueltas. "Seguro que esa postura tan rara son de esas gimnasias que hace mi nieta". Y se despide.

(Historia ésta verédica y real como la vida misma, relatada con alguna licencia que en nada desvirtúa lo acontecido).



¿Que pensaría esta señora si viera "El jardín de las delicias", de El Bosco, si por casualidad fuera alguna vez a ver lo que hay colgado en las paredes de un lugar llamado Museo del Prado?. No lo quiero ni imaginar .......

miércoles, 19 de enero de 2011

Exposición Gastrofestival 2011

Tal como reza el tarjetón, del próximo lunes 24 de enero al 5 de febrero de 2011 se celebra el Gastrofestival 2011.

La Galería de Arte Montsequi , invitada con la que colaboro celebra en esas fechas una exposición colectiva con el tema conductor de la gastronomía. La inauguración, con vino español y aperitivos, tendrá lugar el martes 25 a las 20:30h a la que seguramente asista.

Yo expongo dos fotografías, dos bodegones realizados para la ocasión. Minimalistas, austeros, pero con el toque poético que intento siempre plasmar.

Allí estaré y todos los que me leáis seréis bienvenidos.


jueves, 6 de enero de 2011

La ciudad gris de los hombres sin alma

Había una ciudad gris habitada por los hombres que no tenían alma.
De vez en cuando la observaba desde la distancia apostado en algún risco.
Otras veces me adentraba en ella para alimentar mi estómago.
En la ciudad estaban atrapados millones de sueños.
El ruido rebotaba por sus laberínticas calles como los aullidos de una jauría de coyotes.
De vez en cuando se veía el sol entre sus muros sobre el cielo azul.
Otras veces, las más, se cubría de humo y polución.
En las tripas de la ciudad gris los hombres se morían de hambre.
En aquella ciudad nadie me veía y nadie era como lo miraba.
Nadie se hablaba.
Había una ciudad gris a la que nunca quise ir
habitada por hombres sin alma
que no se dejaban ver.




"Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro"

Miguel Hernández